Historias de un "master freak"

31.3.06

Tiempo

Las gotas de lluvia cubren el parabrisas del coche. Doy uno de los últimos tragos a mi refresco como si quisiese largarme cuanto antes, pero, a decir verdad, nada ni nadie me esperan y me siento aliviado por ello. Entonces, ¿por qué tengo la sensación de que el tiempo se acaba y he de marchar?
Esas gotas de lluvia serán la excusa para permanecer un rato más, quieto, sin hacer nada que no sea observar a través del cristal mirando a izquierda y derecha brevemente, hasta que fije la mirada en un solo punto y, entonces, mis pensamientos despertaran. Hoy no tengo miedo a lo que pueda salir de mi cabeza porque tengo todo el tiempo del mundo. Quisiera disponer de un mapa para saber si ese lugar tan anhelado deja de ser un espacio en blanco.
Apuro el refresco y compruebo que el tiempo esta parado, (lo hizo hace unos minutos por mí) pero ahora veo con claridad lo que ocurre: el vaso está vacío y ya no queda más que hacer por el momento. Ese momento de claridad que lleno mi deposito de combustible emocional. Ahora he de irme, si, pero lo hago despacio, sin sobresaltos, ni presiones, ni empujones, muy tranquilamente. Y aunque no me siento en paz me quedo con esos minutos que espero que se conviertan en algo más. No espero semanas, meses o años, y, si fuesen días, ya seria todo demasiado perfecto bajo esta tormenta.
Como he dicho, disfruto esos minutos y me siento genial. Todo es genial. Sólo espero que pronto consiga realmente tener ambición de horas. Las que he disfrutado he tenido que robarlas y me pertenecen por derecho propio. Me las merezco.